Chan Chan se ubica en el valle de Moche, frente al mar, a mitad de camino entre el balneario de Huanchaco y la ciudad de Trujillo, capital del departamento de La Libertad en la costa norte del Perú. El sitio arqueológico cubre un área aproximada de 14.14 kilómetros cuadrados. La zona central está formada por un conjunto de 10 recintos amurallados (llamados “ciudadelas”) y otras pirámides solitarias.

Este conjunto central, cubre un área de 6 kilómetros cuadrados, aproximadamente. El resto, está formado por una multitud de pequeñas estructuras mal conservadas, veredas, canales, murallas y cementerios. Es la ciudad construida con adobe más grande de América, además fue nombrada por la UNESCO como Patrimonio de la Humanidad en 1986 y también en la Lista del Patrimonio de la Humanidad en peligro también en 1986. Asimismo, está formado por nueve ciudades amuralladas y en conjunto se le conoce como la capital del reino Chimor.

Entre los fines del intermedio temprano (600 d.C.) y comienzos del horizonte medio (700 d.C.) -fase Moche V- en la costa norte del Perú, surgen nuevos modelos de ciudades, donde la estructura principal no será únicamente una pirámide ceremonial, sino una gran cantidad de cuartos y edificios cercados por grandes muros (“canchones”), que acompañan a ésta como la parte más importante del asentamiento.

La ciudad de Moche V de Pampa Grande, en el cercano valle de Lambayeque y Galindo, en el mismo valle de Moche, se puede notar la importancia que tienen los grandes recintos amurallados, donde albergan edificios dedicados a funciones administrativas, y ceremoniales,además existe plazas, viviendas, talleres, calles, entre otros, al igual que las ciudades de Cajamarquilla y Pachacamac en la Costa Central (ambos, próximos a Lima).

Por su grandeza y su antiguo prestigio de haber sido la capital de un importante y rico reino, Chan Chan ha mantenido el interés de los viajeros e investigadores desde hace siglos. Sin embargo, hay que hacer notar que las menciones y referencias de este sitio en los documentos más antiguos, después de la conquista española, son escasos, o se refieren a él como una ruina. Es por eso que se sostiene, que tras la conquista Inca, Chan Chan (en un tiempo, rival del Cusco) fue saqueada y destruida desde su suelo hasta sus acueductos (aproximadamente en el año 1470), de esa forma la población fue disminuyendo de a pocos y cuando llegó Pizarro (1532) esta ciudad era sólo un pálido reflejo de su viejo esplendor, habitado por pocas personas de escasa importancia política y económica.

Durante la época del virreinato (1532 – 1821) si bien Chan Chan sufrió de múltiples saqueos y destrucciones, se tenía la creencia que entre sus muros y pirámides estaba escondido un gran tesoro en piezas de oro y plata. Y aunque no hay datos oficiales que respalden esa información, existe la leyenda de que varias fortunas se originaron de esa manera. Recién en el siglo XIX, con el renacer de las ciencias, esta ciudad fue estudiada con interés académico, viajeros como Rivero, Tschudi , Hutchinson, Middendorf y Bandelier la dibujaron, mapearon y describieron, tratando de averiguar su origen y cómo habría sido el estilo de vida de las personas que poblaron Chan Chan. El siglo XX inaugura a la arqueología como ciencia, y los arqueólogos la hacen una de las principales fuentes de conocimiento del pasado peruano. Destacan las investigaciones de Bennet, Schaedel, Willey, Kosos, West, Mosley y Mackey.

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